F6.12.1: Describe los principales tipos de radiactividad incidiendo en sus efectos sobre el ser humano, así como sus aplicaciones médicas.
F6.12.1: Describe los principales tipos de radiactividad incidiendo en
sus efectos sobre el ser humano, así como sus aplicaciones médicas.
La radiactividad es un fenómeno físico por el cual los núcleos de
algunos elementos químicos, llamados radiactivos, emiten radiaciones que tienen
la propiedad de impresionar placas radiográficas, ionizar gases, producir
fluorescencia, atravesar cuerpos opacos a la luz ordinaria, entre otros. Debido
a esa capacidad, se les suele denominar radiaciones ionizantes (en contraste
con las no ionizantes). Las radiaciones emitidas pueden ser electromagnéticas,
en forma de rayos X o rayos gamma, o bien corpusculares, como pueden ser
núcleos de helio, electrones o positrones, protones u otras. En resumen, es un
fenómeno que ocurre en los núcleos de ciertos elementos inestables, que son
capaces de transformarse o decaer, espontáneamente, en núcleos atómicos de
otros elementos más estables, en palabras más simples, un átomo inestable emite
radiactividad para volverse estable.
La radiactividad ioniza el medio que atraviesa. Una excepción la
constituye el neutrón, que posee carga neutra (igual carga positiva como
negativa), pero ioniza la materia en forma indirecta. En las desintegraciones
radiactivas se tienen varios tipos de radiación: alfa, beta, gamma y neutrones
libres.
La radiactividad es una propiedad de los isótopos que son
"inestables", es decir, que se mantienen en un estado excitado en sus
capas electrónicas o nucleares, con lo que, para alcanzar su estado
fundamental, deben perder energía. Lo hacen en emisiones electromagnéticas o en
emisiones de partículas con una determinada energía cinética. Esto se produce variando
la energía de sus electrones (emitiendo rayos X) o de sus nucleones (rayo
gamma) o variando el isótopo (al emitir desde el núcleo electrones, positrones,
neutrones, protones o partículas más pesadas), y en varios pasos sucesivos, con
lo que un isótopo pesado puede terminar convirtiéndose en uno mucho más ligero,
como el uranio que, con el transcurrir de los siglos, acaba convirtiéndose en
plomo.
La radiactividad se aprovecha para la obtención de energía nuclear, se
usa en medicina (radioterapia y radiodiagnóstico) y en aplicaciones
industriales (medidas de espesores y densidades, entre otras).
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